jueves, 19 de marzo de 2015

Ruinas con sabor a mar

Por fin, un nuevo cuento.
Me inspiré en una ciudad de arena que hice en la playa.
Espero que os guste.


 Erase una vez, una ciudad muy bonita que estaba construida al lado del mar. 
Tenía muchas calles a cuál más bonita, estaban llenas de geranios, las casas estaban encaladas, blancas como las nubes del cielo.


Tenían un rey al que todos adoraban y querían, el rey Canchusflorio.
Él fue quien sacó la ciudad hacia adelante, desde dos casitas muy pequeñas a miles de casas con forma de torre.
Cada mañana al despertar se asomaba a una mini-ventana que había en su cuarto y gritaba hacia el cielo:
-¡Buenos días ciudadanos de Geránima!
Entonces salía de su cuarto disparado e iba al cuarto de Katrastofeta, su hermana pequeña y bailaban al son del canturreo del pueblo: los pájaros que se colaban por los balcones, el agua de los pilares, los pasos de la gente, el buen sonido de las olas en el mar cuando rompen en la arena, risas y lo mejor de todo, los pescados al apilarse en los carros para transportarlos hasta el puesto donde se vendían. 
Tras varios años después, el rey Canchusflorio se casó con la reina Rapina de Fanafete, que como su nombre indicaba, era la reina de Fanafete, el pueblo vecino.
Tuvieron un hijo precioso al que llamaron Trepos.


Los años fueron pasando y todo iba genial, hasta que un día Rapina y Canchusflorio se encontraban demasiado mayores como para seguir liderando. Geránima y Fanafete y sucedieron el puesto a Trepos, que ya tenía casi treinta años.
Los primeros días de reinado de Trepos fueron bastante bien pero cuando llevaba dos meses en el trono...
¡las dos ciudades empezaron a caer horrendamente!
El ocho de agosto de aquel mismo año los soldados de Antorpodosia llegaron a las dos ciudades donde tenían planeado asaltarlas y saquearlas para llevar después todo el dinero a su rey Farack. Ante esta catástrofe el joven rey envió a un ejército de soldados poco preparados. El jefe del bando de Antorpodosia preparó pólvora en varios cañones y en armas letales.
-3, 2, 1... ¡¡FUEGO!!
Se vieron grandes humaredas negras por todos lados, ruidos espantosos, gritos, y disparos a diestro y siniestro. Los débiles combatientes de Geránima y Fanafete reunieron fuerzas, defendieron todo lo que pudieron y tras una semana se rindieron.
-Ciudadanos de Geránima, ¡¡BANDERA BLANCA!! Nos rendimos.
Las ciudades quedaron destrozadas y totalmente debastadas. Ante aquella situación todos se vieron obligados a abandonar el paradisiaco lugar e irse a otros distintos sitios. Trepos se sentía culpable. Pues, ante el primer aviso del mensajero real, se rió de esa absurda noticia e hizo caso omiso. En el primer avistamiento pensó que serían golondrinas y que no harían daño. Y los demás días estaba sentado, comiendo y sin hacer caso a las súplicas de su pueblo. Con ese remordimiento decidió construir otra nueva y mejor ciudad. Puso todo su empeño y alma y, esta vez, haría caso a toda alerta por pequeña que fuera. Así, fue poco a poco juntando ciudadanos y ciudadanos. Cuando todo era ya casi perfecto le pusieron nombre: Gesondheid Krag en Geluk. Significaba Salud, Fuerza y Suerte en africano. Actualmente siguen viviendo felices en esa ciudad. Geránima y Fanafete son unas ruinas ahora muy importantes y, de hecho, se estudian en todos los colegios de por el alrededor. ¿Te animas a estudiarlo tú?
FIN




 
















 

sábado, 31 de mayo de 2014

Una partida a las batallas navales

Marco se estaba vistiendo justo cuando su madre lo llamó:
-Marco, me voy a trabajar a la ciudad, tendrás que cuidar de Roxana mientras yo no estoy, tu padre hoy viene conmigo así que tendrás que ir a pescar otro día. Vendremos a las seis o siete de la tarde. Espero que seas responsable y no armes una buena zapatiesta como la última vez.
El niño refunfuñó:
-Llevo esperando dos semanas para ir a pescar con papá y ahora tú vas y me dices que me tengo que quedar con la petarda de mi hermana sin salir de casa en ocho horas. ¡Me parece genial!
-Renacuajo, como te pille y le vuelvas a hablar así a tu madre, te prometo por el monstruo del lago Ness que estarás castigado muy severamente. 
Dijo esta vez el padre de Marco.
Sus padres se fueron, y justo en ese momento a el niño se le ocurrió una idea. Pero sabía que si la hacía iba a ser un acto muy irresponsable. Entonces decidió llamar a sus amigos Pedro, Carmen y Pablo o como él los prefería llamar: Carmela, Pedo y Pablete.

Pedro era grande, fuerte y gordo aunque él decía que estaba muy bien y que Pablo y Marco estaban como dos palillos de dientes.

También, era pelirrojo y su comida favorita era la tarta.
Vamos, que básicamente era así:
 







 Pablo, sin embargo era un poco mandón, se asustaba fácilmente. Su pelo era negro, tenía la piel oscura y siempre llevaba su peto con una camiseta a rayas.


          Carmen era la   hermana de Pedro. Era pelirroja y muy pero que muy divertida. Le encantaba la relajación, leer, escribir, pintar y los niños pequeños.


Cuando todos estuvieron reunidos en la casa, Marco explicó el plan.
Carmen tenía que quedarse en casa con Roxana, cosa que le encantaba a la niña.
Pedro tenía que ayudar a Pablo y Marco a encontrar sus disfraces de piratas e ir a la orilla de la playa.
¡Menudo lío...! La iban a liar parda seguro.

Cogieron unas ropas de pirata, que eran de su abuelo porque él era uno, un garfio y un parche.
Fueron hasta la playa de "Kaukau". Empezaron a jugar a la orilla o en la arena.

FUUUP, FUUUP

El barco de Jensen había llegado. Por si no lo sabías, Jensen era el tío de Marco. Era muy bromista y divertido. Era muy rico y respetado por todo el mundo. Llevaba décadas sin hablar a su hermano, el padre del niño. Estaban enfrentados por
una partida de batalla naval.

-¡Marco, Pedo, Pablete! ¿Qué hacéis aquí?
Los niños fueron corriendo hacia Jensen. Sabían muy bien que, si conseguían darle un abrazo, le podría dar un juguete, dinero o incluso algún que otro dulce.
-Jensen, ¿de dónde vienes ahora?
Preguntó Pedro tímidamente.
-Vengo de la India, he montado en elefante y he conocido a un bello y apuesto caballero que vivía en un cristal. Me he visto en un espejo hecho a mano, forjado en Diu, y como no, me enamoré de lo guapo que soy.
Contestó dándose más importancia de la que tenía.
-Pero... ¿no te daba miedo caerte de un elefante?
Preguntó Pablo.
-Si eres un hombre de verdad, no tienes miedo a nada.
Contestó de nuevo Jensen dándose importancia.
-Y tú, Marco, ¿no tienes nada que preguntar?
-Yo no, tus hazañas son muy poco divertidas.
-¡No me lo puedo creer! Tengo en mi maletín unos souvenires de India en los que pone:
Roxanna, Pedro, Pablo y Carmen y Marco.
-Eh, tío, necesito los souvenires ya, hoy es el cumple años de mi madre y le voy a regalar algo.
Dijo Pablo con energía.
-Eso, ¡¡que lo mío seguro que son dulces y yo necesito comer!!
Vociferó Pedro como un loco.
-Bueno, si tenéis tanto empeño en abrirlos...
Aquí está uno blandito que pone: para Pedro.
-Es mío, es mío.
Bua, mi regalo es un globo con forma de tarta de chocolate. Espera, aquí pone MADE IN INDIA, PARA EL NIÑO MÁS GLOTÓN EN EL MUNDO. Ji, ji, ji, al final será verdad lo de que tengo que ir al concurso de comida.
-Aquí hay otro que pone: para Pablo.
-Ese me pertenece. 
-No te digo yo que no, Pablete, si pone tu nombre...
Dijo Marco riéndose a carcajadas.
-¡Menos charlar y más abrir regalos, chicos!
Ordenó Jensen un poco enfadado por la parsimonia de todos los allí presentes.
-¡¡¡Sí, sí, sí!!! Tengo el mejor regalo del mundo mundial, es un libro sobre navíos, naufragios y sucesos en alta mar que se los ha inventado el escritor indio favorito de mi madre, "Hendereken Buskanova". Esto cuela seguro, y luego me lo leo yo cuando quiera.
-¡Pero qué fresco que eres Pablo, yo haciéndole a mamá un regalo que me ha costado siglos terminarlo y tú vas y le regalas lo primero que encuentras. Pero el único fresco aquí no eres tú, todos me habéis dejado al cargo de Roxanna. Jensen, dame a mí mi regalo que yo soy la única que va al grano. 
-Así me gusta, decidida. Ja, ja, ja. Aquí tiene usted su regalo.
-¡Genial, es una estatuilla hindú que representa la tranquilidad! (Que es lo que falta aquí).
-Ahora el de Roxanna.
-¡Un zonagezo! ¡Y una muñeca! ¡Viva y viva!
-Bueno, ya sabéis que regalo falta ¿no?
-¡El de Marco!
Dijeron los niños a la vez.
-Yo no quiero lo que tú me des, pero qué mas da, si eres un pesado...
Pero cuando vio el regalo...
-¡Menuda cosa, pero si es más pesada que la panza de Pedo!

Dijo Marco al ver bien su regalo.
Al abrirlo se creó una gran expectación de todos los que estaban allí.
-¡Es un juego de batallas navales!
-Exacto, para jugar cuando te aburras y planear técnicas.
-¡Juguemos ahora mismo! Tenemos que echar una partida a las batallas navales.
Exclamó Marco entusiasmado.

Entonces desenfundaron los barcos, prepararon las coordenadas y ¡solo quedaba jugar!
-A-2.
Empezó a decir Jensen.
-¡Tocado!
Dijo Marco un poco deprimido.
-B-7 tío.
-¡Tocado y hundido!
Proclamó el tío reprimiéndose.
Al poco tiempo de estar jugando, Marco empezó a sentir que era un pirata de verdad que se estaba enfrentando a otro barco para conseguir un buen botín de oro.
-¡¡H-9!!
-Agua, fallaste Jensen. Ja, ja, ja.
Como por arte de magia, Marco se puso rápidamente en cabeza y cada vez que era su turno, daba con un barco.
-¡Mi último turno, espero que no lo desperdicie porque estoy apunto de ganar!
Después de pensar dónde podrían estar el barco por fin dio la coordenada:
-¡¡¡G-5!!! Estoy seguro de que es eso.
Anunció confiado Marco.
-Tocado, hundido y arruinado, sobrino mío. Me has ganado.
Pronto, Theodor, el abuelo de Marco; y la abuela Amparo llegaron a la playa con la intención de navegar un poco en la vieja barca pero con media familia allí delante se paró a saludar.
-¡Abuelo, Abuela!
-¡Papá, mamá!
Theodor no tardó en echar el ojo a aquel tinglado que habían montado en la arena y dijo:
-Mi nieto, ¡madera de pirata no tiene. Pero de batallas navales podía salvar media flota! Veniros y damos los ocho un paseito en barca.
-Pero... ¿cariño no íbamos nosotros solos?
-Amparo, ahora no, ¿no ves que están deseando ir al mar y disfrutar de la brisa marina y de este pedazo de abuelo?
-Oh, en ese caso, vamos en busca de un abuelo que se parezca a tu descripción.
-¡Qué cosas dices! ¡¡Que soy un abuelo pirata!!
Finalmente todos rieron y estuvieron felices. 
La regañina de los padres de Marco a él es otra historia.
:) Y colorín colorado este cuento por fin se ha publicado.








 










jueves, 1 de mayo de 2014

Gracias, queridos lectores.


El otro día entré en el blog y descubrí que tenía 1.000 visitas. Pues os quiero dar las gracias a todos y todas, niños y niñas, profes o incluso papás que han entrado en Crónicas del Reino De la Fantasía para leer mis cuentos que con tanto amor y dedicación os hago. No se qué sorpresa daros así que vosotros mismos me podéis aconsejar algo, un juego en Scratch, doble cuento en un mes... En fin, que muchas gracias de verdad, por haberos molestado en entrar en este blog. Sois la razón por la que los escritores escriben, para llenaros de esas páginas divertidas, melancólicas, amorosas etc. Lo hacemos para vosotros. ¡Os quiero queridos lectores, os quiero!       





                    

La niña milagrosa V

Bueno, ahora sí que sí que se acaba  esta historia.
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Partieron hacia el palacio de Miriam Breena de Corazón Helado. 
Por el camino, descubrieron nuevas cosas  y nuevas trampas. Claro, aquel lugar debería estar lleno de trampas, esclavos y retenciones ingeniosas puesto que palacio estaba a menos de dos kilómetros.
1.-Había una cuesta infernal para subir.
2.-Un pesado pegaso que no paraba de relinchar para que montaran en él y regresar a la casa de Praderita.
Al final, se libraron del pegaso con una hoja de papel.
El plan fue ideado por Prade.
-Tengo un plan para librarme de ese pesado caballo con alas. Él sólo quiere que lo monten pero como está bajo hechizos de la reina, tiene que cumplir sus órdenes. Así que Isa, dame un folio de dibujar.
-¿Para qué?
-¡Tú dámelo!
-Vale, vale.
Entonces lo puso sobre el lomo del pegaso. 
3.-Un ogro llorón quería que Omar le comprara un osito de peluche para dormir tranquilo. Pero no había ninguna tienda en los alrededores. ¿Qué podrían hacer?
Con suerte, a Leucisco se le ocurrió que, si encontraba una tela vieja, la podría extender en el suelo, rellenarla con nieve y hacer nudos para cerrar y que, con precisión hacer los nudos para que parecieran que eran los brazos, orejas, piernas y uno muy mono, el de la cola.
Así, que Omar se quitó su chaqueta naranja y la puso sobre el suelo y fabricaron un lindo osito de lunares muy mullido. ¡Qué alegría le dio al pobre ogro!
Poco después, empezó a caer nieve, cada vez más rápidamente y hacía más frío y viento.
En un momento, cuando apenas faltaban quinientos metros para llegar, Zeus se rindió:
-No puedo más, me rindo. Soy muy mayor como para estar aquí pasando tanto frío.
-Oh, vamos, Zeus, has venido desde tan lejos con nosotros ¿y ahora tiras la toalla? No, no, no. Pues me parece muy mal, así que... ¡¡¡SIGUE CON NOSOTROS, NO TE RINDAS, TE QUEDAN MENOS DE QUINIENTOS METROS, TÚ PUEDES. VINISTE A POR TU ESPOSA Y LA ENCONTRARÁS!!!
Dijo Prade que como ella iba a hombros de Leucisco, que iba a hombros de Isabel no se habían cansado.
Pues con tanta prueba superada y a penas a cincuenta metros de la puerta de palacio.
Una nube gris de viento y nieve apareció sobre los cinco y un rostro apareció, continuado por un cuerpo y un vestido.
-Así que aún seguís creyendo que conseguiréis rescatar el pueblo gnomo etc, etc... Pues pasad, haremos un juego. Si perdéis, me quedo con la cabeza de todos menos con la de Isabel. Puesto que ella participará en el juego y caerás en conciencia de que has hecho morir a todos tus amiguitos. 
-Pues me parece muy bien, y si tú pierdes, perderás tu corona y todo volverá a ser tal y como antes. 
Propuso la niña armada de valor.
-En ese caso, empecemos ahora.
Génove, explica el juego, ¡AHORA!
Un raro ser conocido como "Yeti" se acercó y explicó un juego bastante extraño, era como baloncesto. 
-Tienes que encestar la nieve-pelota en un torreón del castillo. Si tienes tres oportunidades, más te vale no desperdiciar ni una, ó ya sabes qué pasará...
Si se te acaban las bolas antes de no haber encestado ninguna, ganamos los CORAZONES HELADOS y si tú encestas , gana... mmm ¿Cómo os llamáis?
-¡Compañía de la Amistad!
Gritaron todos con un choque de manos.
-Pues bueno ya que Génove os lo ha explicado todo, empieza el juego. ¡¡¡A la de una, dos, tres!!!
Y Miriam empezó el juego con aquellas palabras. Todo dependía de Isabel y aquel maldito torreón.
Se puso delante de el castillo. Isabel, la pobre sudaba a chorros intentando encestar. Entonces, pensó en sus amigos, lo bien que se lo había pasado con ellos y que ese no podía ser su fin, de hecho, ella ya lo sabía era "la niña milagrosa" así que... algo debía de pasar para salvarlos. ¡Unas alas le empezaron a salir!, era mágico, eran del color del oro por fuera; pero blancas por dentro. Aprovechando esa mutación, voló hacia el torreón, encestó una bola y la otra que le quedaba también, ¡había salvado a todo el mundo!
-¡Priiiiiiiiiirrririririr!
  Sonó un silbato de hielo. 
-Habéis ganado mi apuesta, y una niña pequeña de apenas doce años, ¡Qué decepción! Pero bueno, ni corta ni perezosa, entrad aquí y me decís qué más queréis.
-Yo quiero liberar a mis primos, a mis tíos y a toda mi gente de la esclavitud y que todo el reino vuelva a ser feliz de nuevo.
Dijo Praderita.
-Yo quiero ser un soldado espía, para ver que cumplís las normas que estamos poniendo.
Dijo, esta vez, Leucisco.
-Yo quiero volver a casa. Pero aún no. Quiero volver cuando todo este asunto se halla arreglado.
Proclamó Viejo Omar.
-Yo quiero que todo lo que estamos pidiendo lo cumplas, reina Miriam. Para mí, la Amistad es un bien que lo resuelve todo, no sé qué le pasó a usted para hacer de un lugar tan bonito como este uno tan feo.
Con alguna que otra lagrimita en la cara, Isabel dijo todo lo que le tenía que decir.
-Eso no es de tu incumbencia, niñata.
Gritó la reina.
-Señora, si me lo permite, yo querría preguntarle si sabe algo de mi esposa, desapareció un día y nunca más la he vuelto a ver, si usted sabe algo, por favor dímelo, la amo más que mi vida.
Suplicó Zeus.
La reina reparó en sus palabras y una lágrima se le escapó.
-Majestad, ¿está llorando? 
Preguntó Leucisco.
-¡Sí! ¡¡¡Con vuestras historias tan empalagosas me estoy derritiendo!!!
Y Calvo, sé todo sobre tu mujer.
Desde que se la llevó aquella anciana, no la ha vuelto a ver porque está aquí y no puede salir. Y soy yo. En realidad, Soy Miriam Breena de Corazón Helado. No recuerdo por qué fui reina. Eso se quedará en misterio. Y si aún me quieres, Zeus, permíteme que te diga: ¿Quieres volver conmigo? 
-¡Sí! ¡Claro que sí Breena! ¡Por mil jarras de cerveza!
Bueno. Dejadme deciros que... todo lo que habéis pedido se ha hecho realidad. Viejo Omar, tu portal está en la mochila de Isabel. Pero creo que os querréis quedar para la fiesta de esta noche ¿no?
-¿¿¿¡¡Una fiesta???!! ¡Me encantan las fiestas! 
Chilló Prade ilusionada. 
Todos se arreglaron pero impresionó bastante el aspecto de Breena y lo he puesto aquí. 
-Al final, no hizo falta nada de lo de las leyendas, solo bastaba con demostrar un poco de lo bien que se vive teniendo amigos y ya está. Lo bueno nunca está escrito, porque siempre está por llegar y no sabes cómo. Como lo siguiente que pasa.
Por la noche...
-Y ahora, con todos ustedes, la Compañía de la Amistad.
-Gracias por todo, pero una cosilla más, Miriam de Corazón Helado no era la misma persona que la que es ahora Breena. Y me gustaría que ella fuera la nueva y mejor reina que hayamos tenido jamás.
Propuso Praderita haciendo un guiño a Zeus.  
Todos los allí presentes se pensaron un poco lo de la reina pero al final todos aceptaron. 
-¡¡¡Pues entonces que empiece la fiesta!!!
-Viejo Omar, se siente usted mejor que nunca ¿no?
-Sí, mucho más joven. Esta aventura me ha hecho recordar cuando yo tenía tu edad que estaba siempre de aquí para allá explorando. Por cierto, no me llames "Viejo" llámame sólo Omar.
-Ok, Omar. Ja, ja, ja. 
Una dulce hada tocaba la flauta. 
Isabel jugó con más hadas amigas de Breena al estira de la cuerda allí denominado como Tira-flores. 

Leucisco se enamoró de una dulce duenda de las flores llamada Margaret. 

Zeus bailó toda la noche aunque en el sitio que más le gustaba, detrás de la barra de una taberna.
Omar invitó a su mujer y sus amigas a bailar a través del portal.
  Praderita saludaba alegremente a todos los suyos.

Cuando acabó la fiesta, Omar se metió en la mochila de Isabel y apareció en el bosque. Isabel, en cambio, prefirió despedirse de todos sus nuevos amigos, entonces la reina Breena le dijo:
-Isabel, mi reinado no durará para siempre así que cuando yo me retire, tú ocuparás el trono. 
Y siempre que quieras podrás volver, tú ya sabes donde está el portal. En tu mochila.
Isabel se metió en su mochila y apareció en el bosque con Omar y el cervatillo, que había aparecido.
Cada uno fue a su casa y durmieron. ¡Menuda aventura!, creo que en lugar de soñar con angelitos, seguro que soñarían con su compañía a la que se han unido dos tripulantes más, Breena y ¡tú!
              Fin