jueves, 1 de mayo de 2014

La niña milagrosa V

Bueno, ahora sí que sí que se acaba  esta historia.
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Partieron hacia el palacio de Miriam Breena de Corazón Helado. 
Por el camino, descubrieron nuevas cosas  y nuevas trampas. Claro, aquel lugar debería estar lleno de trampas, esclavos y retenciones ingeniosas puesto que palacio estaba a menos de dos kilómetros.
1.-Había una cuesta infernal para subir.
2.-Un pesado pegaso que no paraba de relinchar para que montaran en él y regresar a la casa de Praderita.
Al final, se libraron del pegaso con una hoja de papel.
El plan fue ideado por Prade.
-Tengo un plan para librarme de ese pesado caballo con alas. Él sólo quiere que lo monten pero como está bajo hechizos de la reina, tiene que cumplir sus órdenes. Así que Isa, dame un folio de dibujar.
-¿Para qué?
-¡Tú dámelo!
-Vale, vale.
Entonces lo puso sobre el lomo del pegaso. 
3.-Un ogro llorón quería que Omar le comprara un osito de peluche para dormir tranquilo. Pero no había ninguna tienda en los alrededores. ¿Qué podrían hacer?
Con suerte, a Leucisco se le ocurrió que, si encontraba una tela vieja, la podría extender en el suelo, rellenarla con nieve y hacer nudos para cerrar y que, con precisión hacer los nudos para que parecieran que eran los brazos, orejas, piernas y uno muy mono, el de la cola.
Así, que Omar se quitó su chaqueta naranja y la puso sobre el suelo y fabricaron un lindo osito de lunares muy mullido. ¡Qué alegría le dio al pobre ogro!
Poco después, empezó a caer nieve, cada vez más rápidamente y hacía más frío y viento.
En un momento, cuando apenas faltaban quinientos metros para llegar, Zeus se rindió:
-No puedo más, me rindo. Soy muy mayor como para estar aquí pasando tanto frío.
-Oh, vamos, Zeus, has venido desde tan lejos con nosotros ¿y ahora tiras la toalla? No, no, no. Pues me parece muy mal, así que... ¡¡¡SIGUE CON NOSOTROS, NO TE RINDAS, TE QUEDAN MENOS DE QUINIENTOS METROS, TÚ PUEDES. VINISTE A POR TU ESPOSA Y LA ENCONTRARÁS!!!
Dijo Prade que como ella iba a hombros de Leucisco, que iba a hombros de Isabel no se habían cansado.
Pues con tanta prueba superada y a penas a cincuenta metros de la puerta de palacio.
Una nube gris de viento y nieve apareció sobre los cinco y un rostro apareció, continuado por un cuerpo y un vestido.
-Así que aún seguís creyendo que conseguiréis rescatar el pueblo gnomo etc, etc... Pues pasad, haremos un juego. Si perdéis, me quedo con la cabeza de todos menos con la de Isabel. Puesto que ella participará en el juego y caerás en conciencia de que has hecho morir a todos tus amiguitos. 
-Pues me parece muy bien, y si tú pierdes, perderás tu corona y todo volverá a ser tal y como antes. 
Propuso la niña armada de valor.
-En ese caso, empecemos ahora.
Génove, explica el juego, ¡AHORA!
Un raro ser conocido como "Yeti" se acercó y explicó un juego bastante extraño, era como baloncesto. 
-Tienes que encestar la nieve-pelota en un torreón del castillo. Si tienes tres oportunidades, más te vale no desperdiciar ni una, ó ya sabes qué pasará...
Si se te acaban las bolas antes de no haber encestado ninguna, ganamos los CORAZONES HELADOS y si tú encestas , gana... mmm ¿Cómo os llamáis?
-¡Compañía de la Amistad!
Gritaron todos con un choque de manos.
-Pues bueno ya que Génove os lo ha explicado todo, empieza el juego. ¡¡¡A la de una, dos, tres!!!
Y Miriam empezó el juego con aquellas palabras. Todo dependía de Isabel y aquel maldito torreón.
Se puso delante de el castillo. Isabel, la pobre sudaba a chorros intentando encestar. Entonces, pensó en sus amigos, lo bien que se lo había pasado con ellos y que ese no podía ser su fin, de hecho, ella ya lo sabía era "la niña milagrosa" así que... algo debía de pasar para salvarlos. ¡Unas alas le empezaron a salir!, era mágico, eran del color del oro por fuera; pero blancas por dentro. Aprovechando esa mutación, voló hacia el torreón, encestó una bola y la otra que le quedaba también, ¡había salvado a todo el mundo!
-¡Priiiiiiiiiirrririririr!
  Sonó un silbato de hielo. 
-Habéis ganado mi apuesta, y una niña pequeña de apenas doce años, ¡Qué decepción! Pero bueno, ni corta ni perezosa, entrad aquí y me decís qué más queréis.
-Yo quiero liberar a mis primos, a mis tíos y a toda mi gente de la esclavitud y que todo el reino vuelva a ser feliz de nuevo.
Dijo Praderita.
-Yo quiero ser un soldado espía, para ver que cumplís las normas que estamos poniendo.
Dijo, esta vez, Leucisco.
-Yo quiero volver a casa. Pero aún no. Quiero volver cuando todo este asunto se halla arreglado.
Proclamó Viejo Omar.
-Yo quiero que todo lo que estamos pidiendo lo cumplas, reina Miriam. Para mí, la Amistad es un bien que lo resuelve todo, no sé qué le pasó a usted para hacer de un lugar tan bonito como este uno tan feo.
Con alguna que otra lagrimita en la cara, Isabel dijo todo lo que le tenía que decir.
-Eso no es de tu incumbencia, niñata.
Gritó la reina.
-Señora, si me lo permite, yo querría preguntarle si sabe algo de mi esposa, desapareció un día y nunca más la he vuelto a ver, si usted sabe algo, por favor dímelo, la amo más que mi vida.
Suplicó Zeus.
La reina reparó en sus palabras y una lágrima se le escapó.
-Majestad, ¿está llorando? 
Preguntó Leucisco.
-¡Sí! ¡¡¡Con vuestras historias tan empalagosas me estoy derritiendo!!!
Y Calvo, sé todo sobre tu mujer.
Desde que se la llevó aquella anciana, no la ha vuelto a ver porque está aquí y no puede salir. Y soy yo. En realidad, Soy Miriam Breena de Corazón Helado. No recuerdo por qué fui reina. Eso se quedará en misterio. Y si aún me quieres, Zeus, permíteme que te diga: ¿Quieres volver conmigo? 
-¡Sí! ¡Claro que sí Breena! ¡Por mil jarras de cerveza!
Bueno. Dejadme deciros que... todo lo que habéis pedido se ha hecho realidad. Viejo Omar, tu portal está en la mochila de Isabel. Pero creo que os querréis quedar para la fiesta de esta noche ¿no?
-¿¿¿¡¡Una fiesta???!! ¡Me encantan las fiestas! 
Chilló Prade ilusionada. 
Todos se arreglaron pero impresionó bastante el aspecto de Breena y lo he puesto aquí. 
-Al final, no hizo falta nada de lo de las leyendas, solo bastaba con demostrar un poco de lo bien que se vive teniendo amigos y ya está. Lo bueno nunca está escrito, porque siempre está por llegar y no sabes cómo. Como lo siguiente que pasa.
Por la noche...
-Y ahora, con todos ustedes, la Compañía de la Amistad.
-Gracias por todo, pero una cosilla más, Miriam de Corazón Helado no era la misma persona que la que es ahora Breena. Y me gustaría que ella fuera la nueva y mejor reina que hayamos tenido jamás.
Propuso Praderita haciendo un guiño a Zeus.  
Todos los allí presentes se pensaron un poco lo de la reina pero al final todos aceptaron. 
-¡¡¡Pues entonces que empiece la fiesta!!!
-Viejo Omar, se siente usted mejor que nunca ¿no?
-Sí, mucho más joven. Esta aventura me ha hecho recordar cuando yo tenía tu edad que estaba siempre de aquí para allá explorando. Por cierto, no me llames "Viejo" llámame sólo Omar.
-Ok, Omar. Ja, ja, ja. 
Una dulce hada tocaba la flauta. 
Isabel jugó con más hadas amigas de Breena al estira de la cuerda allí denominado como Tira-flores. 

Leucisco se enamoró de una dulce duenda de las flores llamada Margaret. 

Zeus bailó toda la noche aunque en el sitio que más le gustaba, detrás de la barra de una taberna.
Omar invitó a su mujer y sus amigas a bailar a través del portal.
  Praderita saludaba alegremente a todos los suyos.

Cuando acabó la fiesta, Omar se metió en la mochila de Isabel y apareció en el bosque. Isabel, en cambio, prefirió despedirse de todos sus nuevos amigos, entonces la reina Breena le dijo:
-Isabel, mi reinado no durará para siempre así que cuando yo me retire, tú ocuparás el trono. 
Y siempre que quieras podrás volver, tú ya sabes donde está el portal. En tu mochila.
Isabel se metió en su mochila y apareció en el bosque con Omar y el cervatillo, que había aparecido.
Cada uno fue a su casa y durmieron. ¡Menuda aventura!, creo que en lugar de soñar con angelitos, seguro que soñarían con su compañía a la que se han unido dos tripulantes más, Breena y ¡tú!
              Fin
 

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