Isabel entró en aquel bonito lugar. Acto seguido también lo hizo Omar. Detrás de unos setos se encontraba una casita muy pequeña que dentro tenía una luz.
-Viejo Omar, eso es... ¿una seta de gnomos?
-No lo se, creo que estoy soñando, prueba a pellizcarme.
Una voz muy aguda y chirriante comenzó a hablar.
-¡Hola! ¿Se os a perdido algún ciervo? Ji ji ji.
-¿Quién eres?
-La verdad es que si, señora...
-Primaverolosa, Prímula para los amigos. Caray, ¡el mundo entero es mi amigo!
¿Qué os trae por aquí?
-Prímula, verás, se nos ha perdido un ciervo...
-¡Exacto, salió corriendo, se abrió un portal, desapareció, me caí, Omar, tú, yo, el pilar, el agua!
-¿Qué me dices jovencita, bebiste agua en un pilar lleno de jabón, te has vuelto mágica, has conocido a un anciano que apareció de la nada que tiene un cervatillo que hizo que te calleras, se abrió un portal hasta Minignomi, y me has conocido?
-Ejem, sí. Pero el agua en la que bebí caía limpia del chorro.
-¡Entrad, sois buena gente! ¡no me imagino cómo se pondrá mi familia al saber que están aquí los elegidos!, ¡en mi casa!
Entró en primer lugar Prímula, después, Omar indeciso, metió su pulgar, este se achicó al tamaño de gnomo, asomó la cabeza y... ¡se convirtió en un gnomo! Isabel entró en la seta y le sucedió lo mismo que a el anciano.
Una vez dentro, conocieron a el marido de aquella nerviosa gnoma.
Después de un buen rato entre charlas y comidas, el hombrecito, que se llamaba "Aguaclara", les contó una leyenda.
Al alba, Isabel y Omar prepararon unas mochilas llenas de provisiones para los últimos siete días. Ropa (unas prendas de primavera y otras de invierno en Siveria), trastos que había diseñado Aguaclara, medicinas, oro y también de la cosa más importante; Eperanza.
Praderita, se metió en la mochila sin que nadie se diera cuenta. ¡No sabía en qué aventura se metía!
Llegaron a una pequeña aldea donde no había ningún
tipo de ser con el que pudieran relacionarse o hablar, pero cuando Omar describió aquel lugar a Isabel ya que él iba delante, algo de dentro de la mochila estaba pataleando y sollozando mientras gritaba.
-¡¡¡Buaaa!!! ¡¡¡Buaaaaa!!! ¡Sacadme de aquí!
Omar hizo un gesto de que no sabía lo que pasaba a Isabel. A lo que esta le dijo que mirara dentro haber si un champiñón había cobrado vida.
-¡Anda! ¡Si es la hija de Aguaclara! ¿No?. Dijo Isabel sorprendida.
-Si, si, soy yo, me he metido en la mochila para ir con vosotros pero ¡tengo miedo!
Isabel guiñó a Praderita y le dijo que se sentara en su hombro izquierdo.
Después de andurrear por casi más de diez kilómetros, divisaron una vieja taberna con pinta de estar abandonada.
Entraron en ella inseguros, no querían beber ni comer pues lo tenían todo en la mochila.
Las tablas del suelo chirriaron y detrás de la barra cuando se sentaron, apareció un hombre de aspecto peculiar.
-¿Qué quieren?, doble ración de cerveza o dime si tengo o no tengo razón. Dijo el camarero.
-Razón sobre qué, señor... Dijo Praderita.
-Me llaba Zeus, pero la Preciosa, Valerosa y Pacífica reina Miriam me llama "Calvo".
Zeus les explicó que solo quedaban dos personas en Divertiamorosalandia (era antes la cidad que había en la aldea abandonada). Todos fueron exclavizados o quedaron sepultados debajo de las ruinas de la guerra de los pegasos purasangre. La verdad es que Miriam hizo un combate de pegasos que resultó fracaso porque alguien lo amañó, como esa persona debería de haber sido de este reino, nos castigó a todos y que él cree que debería de convencer a la reina de que lo amañó su pegaso "Virina".
Cenaron lo que llevaban en sus mochilas y bebidas y refrescos que les ofreció Zeus.
Durmieron en un viejo hostal que había dentro del bar.
Desayunaron y casi listos para partir de nuevo su vuaje, algo se les interpuso.
Una sombra con siete brazos, melena y... ¡Un vestido de princesa!
A Omar se le cayó el bote de el mapa y se rompió, acto seguido, Praderita e Isabel, cogieron un tablón de madera que había en la ventana. ¡Tardaron demasiado en quitarlo! ¡La sombra había salido del suelo y había cogido a Omar!
-¡Socorro! ¡Niñas, ayudadme, por favor!
-Nunca volvegas a la niñez, no quiego un viejo entge mis bgazos, pego... ¡No lo soltagé!
-Viejo... Dijo Praderita. -Omar... Dijo Isabel. -¡¡¡Ya vamos!!! Dijeron a unísono.
Arrancaron la tabla y le dieron a la la silueta.
-¡Noooo, mi bgazooo!
Con un ligero salto, Omar salió de aquel brazo.
-Creo que ya podemos reemprender nuestro viaje. Sólo nos queda... mmm... Balbuceó Viejo Omar.
-¿Qué le pasa Viejo Omar? ¿Se encuentra cansado?
Murmuró Isabel.
Entonces se abrió un inmenso silencio hasta que entró Zeus.
-¿Qué pasa?, he oído gritos que venían de aquí, ¿o esque estoy loco?
Prade habló.
-A pasado una cosa extraña, y ahora más aún. Viejo Omar lleva un rato con la mirada perdida sin decir ni una sola palabra.
¡Ya está casi acabada la aventura!, ¿qué pasará en marzo?
-La verdad es que si, señora...
-Primaverolosa, Prímula para los amigos. Caray, ¡el mundo entero es mi amigo!
¿Qué os trae por aquí?
-Prímula, verás, se nos ha perdido un ciervo...
-¡Exacto, salió corriendo, se abrió un portal, desapareció, me caí, Omar, tú, yo, el pilar, el agua!
-¿Qué me dices jovencita, bebiste agua en un pilar lleno de jabón, te has vuelto mágica, has conocido a un anciano que apareció de la nada que tiene un cervatillo que hizo que te calleras, se abrió un portal hasta Minignomi, y me has conocido?
-Ejem, sí. Pero el agua en la que bebí caía limpia del chorro.
-¡Entrad, sois buena gente! ¡no me imagino cómo se pondrá mi familia al saber que están aquí los elegidos!, ¡en mi casa!
Entró en primer lugar Prímula, después, Omar indeciso, metió su pulgar, este se achicó al tamaño de gnomo, asomó la cabeza y... ¡se convirtió en un gnomo! Isabel entró en la seta y le sucedió lo mismo que a el anciano.
Una vez dentro, conocieron a el marido de aquella nerviosa gnoma.
Después de un buen rato entre charlas y comidas, el hombrecito, que se llamaba "Aguaclara", les contó una leyenda.
Cuentan las leyendas,
que desde hace trescientos años,
los gnomos de la llanura,
fueron esclavizados por
la reina de las montañas; "Miriam De Corazón Helado"
y que sólo se pueden liverar
juntando las dos mitades de
las piedras preciosas. Una,
esmeralda y...
(Zafiro Azul)
Cuando se obtengan las dos piedras,
estas deberán ser puestas
en la cima de la torre de cuarzo citrino,
para que el alma podrido
y congelado de Miriam,
vuelva a ser un cálido cobijo
para todos y que todos se liberen de la esclavitud.
Praderita, la hija de Aguaclara y Primaverolosa, sirvió una mesa llena de exquisitos manjares muy pequeños. Quitaron la mesa entre todos. Y, poco después, Isabel, estubo charlando con Praderita hasta que se durmieron
Al alba, Isabel y Omar prepararon unas mochilas llenas de provisiones para los últimos siete días. Ropa (unas prendas de primavera y otras de invierno en Siveria), trastos que había diseñado Aguaclara, medicinas, oro y también de la cosa más importante; Eperanza.
Praderita, se metió en la mochila sin que nadie se diera cuenta. ¡No sabía en qué aventura se metía!
Llegaron a una pequeña aldea donde no había ningún
tipo de ser con el que pudieran relacionarse o hablar, pero cuando Omar describió aquel lugar a Isabel ya que él iba delante, algo de dentro de la mochila estaba pataleando y sollozando mientras gritaba.
-¡¡¡Buaaa!!! ¡¡¡Buaaaaa!!! ¡Sacadme de aquí!
Omar hizo un gesto de que no sabía lo que pasaba a Isabel. A lo que esta le dijo que mirara dentro haber si un champiñón había cobrado vida.
-¡Anda! ¡Si es la hija de Aguaclara! ¿No?. Dijo Isabel sorprendida.
-Si, si, soy yo, me he metido en la mochila para ir con vosotros pero ¡tengo miedo!
Isabel guiñó a Praderita y le dijo que se sentara en su hombro izquierdo.
Después de andurrear por casi más de diez kilómetros, divisaron una vieja taberna con pinta de estar abandonada.
Entraron en ella inseguros, no querían beber ni comer pues lo tenían todo en la mochila.
Las tablas del suelo chirriaron y detrás de la barra cuando se sentaron, apareció un hombre de aspecto peculiar.
-¿Qué quieren?, doble ración de cerveza o dime si tengo o no tengo razón. Dijo el camarero. -Razón sobre qué, señor... Dijo Praderita.
-Me llaba Zeus, pero la Preciosa, Valerosa y Pacífica reina Miriam me llama "Calvo".
Zeus les explicó que solo quedaban dos personas en Divertiamorosalandia (era antes la cidad que había en la aldea abandonada). Todos fueron exclavizados o quedaron sepultados debajo de las ruinas de la guerra de los pegasos purasangre. La verdad es que Miriam hizo un combate de pegasos que resultó fracaso porque alguien lo amañó, como esa persona debería de haber sido de este reino, nos castigó a todos y que él cree que debería de convencer a la reina de que lo amañó su pegaso "Virina".
Cenaron lo que llevaban en sus mochilas y bebidas y refrescos que les ofreció Zeus.
Durmieron en un viejo hostal que había dentro del bar.
Desayunaron y casi listos para partir de nuevo su vuaje, algo se les interpuso.
Una sombra con siete brazos, melena y... ¡Un vestido de princesa!
A Omar se le cayó el bote de el mapa y se rompió, acto seguido, Praderita e Isabel, cogieron un tablón de madera que había en la ventana. ¡Tardaron demasiado en quitarlo! ¡La sombra había salido del suelo y había cogido a Omar!
-¡Socorro! ¡Niñas, ayudadme, por favor!
-Nunca volvegas a la niñez, no quiego un viejo entge mis bgazos, pego... ¡No lo soltagé!
-Viejo... Dijo Praderita. -Omar... Dijo Isabel. -¡¡¡Ya vamos!!! Dijeron a unísono.
Arrancaron la tabla y le dieron a la la silueta.
-¡Noooo, mi bgazooo!
Con un ligero salto, Omar salió de aquel brazo.
-Creo que ya podemos reemprender nuestro viaje. Sólo nos queda... mmm... Balbuceó Viejo Omar.
-¿Qué le pasa Viejo Omar? ¿Se encuentra cansado?
Murmuró Isabel.
Entonces se abrió un inmenso silencio hasta que entró Zeus.
-¿Qué pasa?, he oído gritos que venían de aquí, ¿o esque estoy loco?
Prade habló.
-A pasado una cosa extraña, y ahora más aún. Viejo Omar lleva un rato con la mirada perdida sin decir ni una sola palabra.
¡Ya está casi acabada la aventura!, ¿qué pasará en marzo?


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